El rescate y salvamento marítimo constituye una de las prioridades de los combatientes de las Tropas Guardafronteras (TGF) del Ministerio del Interior (MININT) de Cuba, que invierten ingentes esfuerzos y recursos para la preparación de sus fuerzas y en dotar a las embarcaciones con los medios adecuados que le permitan el cumplimiento exitoso y oportuno de sus riesgosas misiones.
Desde 1966 Cuba es miembro de la Organización Marítima Internacional (OMI), organismo especializado de la Organización de Naciones Unidas (ONU), responsable de la seguridad y protección de la navegación y prevención de la contaminación del mar por los buques.
La Ley No. 115 sobre la Navegación Marítima, Fluvial y Lacustre, de 6 de julio de 2013, faculta en su artículo 6 al MININT, entre otras funciones: «Implementar las medidas para la protección de los buques, embarcaciones y artefactos navales que hayan naufragado, o que representan un peligro para la seguridad de la navegación y el medio ambiente marino, o para los que se encuentran surtos en puertos, y aquellas que se requieren ante catástrofes naturales o cualquier otra contingencia en el mar».
También le responsabiliza con: «Coordinar las acciones para la búsqueda y salvamento de personas en peligro en el mar, y a tales efectos establecer la cooperación con organizaciones de los Estados ribereños».
Las estadísticas internacionales señalan que en los últimos diez años se produjo un promedio anual de 113 barcos desaparecidos en todo el mundo, y el error humano representa entre el 75 y el 96 % de los accidentes; muchas veces condicionados por la falta de percepción de riesgos y la violación de normas y procedimientos para la navegación segura.
En el caso de Cuba, a lo largo del 2019, fueron rescatadas en aguas territoriales, aproximadamente, trescientas personas, en noventa solicitudes de auxilio y se recuperaron los cuerpos sin vida de diez ciudadanos. En estos hechos predominan embarcaciones particulares destinadas a la pesca deportiva y comercial privada y de recreo, que utilizan nuestro mar territorial.
A BORDO DEL GUARDACOSTAS 060
Múltiples son las historias cotidianas de los hombres y mujeres de las TGF, a bordo de los buques, que exponen sus vidas en los más diversos peligros y desafíos para salvar y rescatar a personas que solicitan auxilio.
Así se puede constatar al intercambiar con los miembros de la tripulación del Guardacostas 060, de la Escuadrilla Naval del Destacamento Noroccidental, que junto a sus responsabilidades de protección de la frontera, de la flora y la fauna, en la lucha contra el narcotráfico internacional y las salidas ilegales del país, asumen esta alta responsabilidad.
Su joven comandante, el capitán Oranys Pérez Burgos, licenciado en Ciencias Navales, en la Academia Naval Granma, se siente orgulloso de haber cumplido significativas misiones, en el lustro que lleva en estos menesteres, que asumió con apenas veintidós años y con un colectivo que no sobrepasa su edad, pero todos, con una alta preparación profesional y técnica y un alto sentido de pertenencia.
En corto tiempo, el capitán Pérez Burgos, se ha destacado en su desempeño, avalado por una sólida formación durante sus estudios universitarios, en los cuales ganó exámenes de premio en la especialidad de táctica naval, fue primer expediente y condecorado con la Distinción Servicio Distinguido en las FAR, además, tiene un alto sentido de pertenencia hacia su colectivo y las TGF. No solo se preocupa por su buque y sus compañeros, sino por la disposición combativa de las demás embarcaciones y tripulaciones.
Es el secretario general del Comité de Base, y mereció la condición «Joven 60 aniversario del Triunfo de la Revolución», al ser seleccionado precandidato al XI Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
También fue propuesto por sus compañeros para ser acreedor de la Medalla Abel Santamaría Cuadrado, que otorga el Consejo de Estado.
El capitán Pérez Burgos, a sus veintinueve años, tiene la convicción de que el «respeto no se impone, sino que se gana con el ejemplo personal, los resultados, la comunicación positiva entre los combatientes, la disciplina, la exigencia, el cumplimiento estricto de lo establecido, máxime cuando hablamos de misiones complejas en el mar, con medios técnicos y de navegación muy costosos, procedimientos rigurosos y obligatorios, que exigen conocimiento y pericia, con tripulaciones jóvenes que, en corto tiempo, alcanzan habilidades y destreza y, sobre todo, mucho amor por lo que hacen».
El recorrido por el Guardacostas 060 no deja lugar a dudas de la dedicación y la seriedad de quienes permanecen la mayor parte de sus vidas en él. El cuarto de máquinas, los dormitorios, la cubierta…, todo está impecable y confirma las palabras de su comandante.
La embarcación cuenta con las condiciones de navegación y de vida necesarias. La tripulación desarrolla sistemáticamente un plan de lección y de preparación combativa. Los nuevos ingresos, vencen un período de entrenamiento para adquirir el mando independiente con los conocimientos y habilidades requeridos.
Según confesiones del capitán Pérez Burgos: «Mis responsabilidades como dirigente de la UJC y como comandante, aunque parezcan muchas, todas tributan a la integralidad necesaria a que debe aspirar el oficial de Guardafronteras y del Minint, y en ellas crezco, contribuyo al crecimiento de los demás y a multiplicar un sentido de la vida que no tiene otro destino que la victoria».
PENSAMOS EN EL SER HUMANO, NO EN LOS DESAFÍOS
Entre los casos que el joven oficial no olvida, por las dificultades afrontadas en las operaciones de salvamento y rescate, mencionó el de quienes viajaban a bordo de un yate extranjero que se incendió cuando se dirigía a Estados Unidos; el de los pescadores que por roturas permanecieron desaparecidos varios días en altamar y lograron salvarles la vida a muchas millas de las costas cubanas, así como el de otras cuatro personas al norte de Cojímar, que se habían hecho a la mar en un velero tipo catamarán y sufrieron averías por el mal tiempo y solo pudieron salvar a dos.
Asegura «que hacen su trabajo en cualquier situación meteorológica, a cualquier hora del día, en un amplísimo espacio marítimo, muchas veces muy lejos de las costas cubanas y con pésimas condiciones de navegación, bajo fuertes vientos, en medio de tormentas y el desafío de las olas, pero uno no piensa en esas condiciones, sino en el ser humano que vas a salvar, en la familia que no sufrirá, en el cubano que no restarás, en la Revolución que te dio este espacio en una trinchera tan importante y a la que no le fallaste al lograr uno de los objetivos por los que estamos aquí».
Por esos días su tripulación estrenaba medios de rescate y salvamento recién adquiridos, muy costosos, aunque imprescindibles y que pese al criminal bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, las autoridades de la Isla decidieron obtener, y dotarlos de los medios idóneos para la acción, aún más efectiva y profesional, comparable a la que brindan servicios homólogos del primer mundo, en correspondencia con los requerimientos y compromisos internacionales y la voluntad política de garantizar estas acciones, que más que un oficio constituyen verdaderas proezas humanas.
Poco tiempo después de esta entrevista el capitán Pérez Burgos fue promovido a Jefe de Plana Mayor de la Escuadrilla Naval.
NUEVOS DISPOSITIVOS MULTIPLICAN EFECTIVIDAD
En ese empeño se han fortalecido con la incorporación de nuevos dispositivos colectivos de salvamento, chalecos y aros salvavidas, camillas, linternas de señales, cabos flotantes, balizas de señales fumígenas, arnés de seguridad, entre otros