La cubana que domó el mar

La teniente Yanet Gutiérrez Carpio, la única mujer cubana segunda comandante de un navío de las Tropas Guardafronteras (TGF), el buque insignia de Guardacostas 050

Las aguas, aparentemente sosegadas, se le antojaban a la pequeña Yanet un tanto insumisas. Aquella tarde se preparaba para tocar por primera vez el mar, allí en la Playa Ancón, a pocos kilómetros del muelle Casilda, en su natal Trinidad.

Hace más de una década, en la Playa Ancón, era una niña menuda de ojos pardos que miraba al mar con el respeto de aquellos que aún no lo dominan. Algo debían ocultar esas aguas para convencer a una joven para, sin saber nadar, decirle a sus padres que ha decidido estudiar en la Escuela Naval “Granma”.

Ahora, tras su licenciatura en Ciencias Navales y el Título de Oro colgado desde el 2017 en la casa familiar, la teniente Yanet Gutiérrez Carpio, la única mujer cubana segunda comandante de un navío de las Tropas Guardafronteras (TGF), el buque insignia de Guardacostas 050, rememora la osadía de presentarse a las complejas pruebas de natación para ingresar a la Academia, a solo meses de sus primeras inmersiones serias en el mar como “una anécdota un poco curiosa”.

Sonríe modestamente, se acomoda los mechones rubios que el viento agita en vaivén, mientras confiesa inequívoca al periodista: “Quiero y voy a llegar a ser la primera comandante en Cuba de las Tropas Guardafronteras”.

“Hacia mí existe mucho respeto y, de cierta forma, comprensión. Aunque siempre he dejado bien claro que no me gusta que me diferencien del resto de mis compañeros de trabajo. Todos realizamos las mismas actividades: si tengo que ir al cuarto de máquinas a hacer algún cambio de aceite o cualquier otra cosa, voy.

“Siempre estoy ahí dando el paso al frente, realizando igualmente guardias, haciendo absolutamente todo lo que hacen el resto de mis compañeros de trabajo. No quiero tomar beneficio de mi condición femenina”, explicó.

La firmeza encierra quizás un respeto a los sacrificios, a los suyos, los de sus padres, amigos, compañeros y jefes. Prefiere siempre el desafío, recuerda con orgullo a “todas las personas que me han ayudado a formarme, a llegar a ser la mujer que soy hoy”, concluyó.

(www.minint.gob.cu)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *