En las costas cubanas, una frontera humana contra las drogas

La labor conjunta de Tropas Guardafronteras y de los Destacamentos Mirando al Mar permitió incautar el pasado año más de una tonelada de narcóticos, que recalaron en las costas cubanas. Foto: Ernesto Peña Leyva

Más de una tonelada de narcóticos, como consecuencia de los recalos que afectan fundamentalmente las costas de la región oriental y occidental, fueron incautados en 2019 gracias a la labor de los Destacamentos Mirando al Mar.

Coordinados por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y las Tropas Guardafronteras, esta es una de las principales funciones de los Destacamentos, los cuales vigilan las costas cubanas no solo para evitar la introducción de drogas que recalan en nuestras aguas territoriales, sino para asegurar las vidas humanas ante la migración ilegal y proteger el entorno marino.

En el país existen más de 300 Destacamentos Mirando al Mar conformados por pobladores de las costas cubanas, dio a conocer Julia Durruthy Molina, miembro del Secretariado Nacional de los cdr, en el reciente balance anual de la actividad. Fundados hace 50 años, cuentan hoy en su membresía con 7 308 personas, de ellas 1 849 son jóvenes y más de 2 500 son mujeres.

El coronel Carlos Puig Guerra, jefe de la Dirección Nacional Antidrogas del Ministerio del Interior, señaló que la labor de los destacamentos es también preventiva, de ahí la importancia de trabajar en la educación de las familias sobre el consumo de las drogas y sus perjuicios a la salud y la sociedad, además de las consecuencias legales que puede acarrear.

Por su parte, el coronel Jorge Samper Muarras, jefe de la Dirección de Tropas Guardafronteras, reconoció también la importancia del tema. No obstante, hizo notar la ocurrencia de otros hechos, como la pesca ilegal, los daños al medioambiente y aquellos que afectan a la economía nacional.

«Más de 150 kilómetros de redes de pesca han sido extraídas de las aguas cubanas en este año, en un esfuerzo para proteger el ecosistema de ilegalidades y violaciones», explicó Samper Muarras.

Durruthy Molina comentó que aun cuando se aprecia una tendencia decreciente en los hechos y de participantes, debido a la aplicación de medidas preventivas y de enfrentamiento, el potencial migratorio continúa activo, por lo que se necesita tener la guardia en alto para evitar el riesgo para las vidas humanas en el mar.

(Granma)

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