Insomnes centinelas de la Patria

Creadas el 5 de marzo de 1963, las Tropas Guardafronteras constituyen una valiosa fuerza que a lo largo de estos años ha cumplido innumerables misiones en función de defender día y noche, las costas de nuestro país. En ese año, luego de producirse una acción terrorista en los cayos blancos al norte de la provincia de Matanzas la máxima dirección del país decide crear un órgano armado para enfrentar las actividades de la CIA y la contrarrevolución. Por decisión del Comandante en jefe se denominó la unidad de Lucha contra Piratas. Meses más tarde esa unidad se integró al Departamento de vigilancia de puertos y costas, denominada posteriormente Fuerzas Guardafronteras y finalmente como se conoce hasta hoy.     

Tanto a bordo de los medios navales como en la unidad terrestre los jóvenes del Destacamento Noroccidental dan lo mejor de sí por cumplir la alta responsabilidad que tienen ante nuestro pueblo.

El Comandante de la lancha guardacostas mediana 555, 1er Tte. Oranis Pérez Burgos se siente orgulloso de ocupar ese puesto, y nos comentó que en la actualidad la mayoría de los cargos de comandante los ocupan jóvenes licenciados en ciencias navales. Con formación preuniversitaria en la escuela militar de Villa Clara y luego en la Academia Naval Granma, graduado de oficial de cubierta, el comandante cuenta con solo 27 años de edad. En sus 4 años de experiencia en ese cargo, han pasado por su embarcación disímiles generaciones de jóvenes con características diferentes.

Sobre su tripulación refiere que tienen gran espíritu de trabajo y sacrificio a pesar de que la vida en los barcos se les hace difícil a muchos. Narra que ser comandante de un barco es una responsabilidad muy grande. Como el comandante de los buques guardacostas es la representación del Estado cubano en cualquier parte donde se encuentren, deben mantener en todas las situaciones la profesionalidad.

Uno al que la vida en el mar se le hizo difícil, es a Luis Alberto García Laffita de 20 años, que se desempeña como Marinero radarista; y a pesar de la dificultad que atravesó al inicio con los mareos propios de los barcos, nos reafirma claramente que su objetivo es salvar vidas humanas. De manera tan simple y formidable a la vez, así lo refiere en una de sus anécdotas, que la mayoría, por cierto, han sido intercepciones de salidas ilegales. Su función en el barco es responder a todas las comunicaciones, manejar el radar y le informa al comandante de todos los objetivos que detecte en el mar.

El destacamento protege el frente de la capital, y estas nuevas generaciones asumen sus responsabilidades con la noción del riesgo, pero con la tranquilidad de que si algo les sobra es optimismo, disposición y entrega.

Así lo relata el marinero electricista naval Marcos Carol León, quien, después de culminar su servicio militar en esta unidad, estudiará la carrera de ingeniería hidráulica. Es el encargado de suministrar corriente a todo el barco; y con voz emocionada nos menciona que aprende cantidad y eso es bueno para su futura formación.

Con igual humildad, el Sargento José Andrés Álvarez Reyes, 2do. Jefe de Máquina, nos cuenta como anécdota que en una de las travesías en el mar hubo una rotura en las máquinas, y que a pesar del trabajo que le costó arreglar, pudieron llegar a la unidad y lo más importante, así nos comenta, fue cumplir la misión. Este muchacho, con solo 20 años, estudió en el Instituto Marino pesquero Andrés González Lines que se ubica en el Mariel, la carrera de motorista naval. Él trabaja específicamente en el cuarto de máquinas, y modestamente expresa que sin él el barco no puede navegar.

Estos muchachos permanecen listos para seguir haciendo de los milagros algo cotidiano. De esta manera están siempre en la primera línea de combate; su mayor recompensa es tener, desde la fundación de las Tropas Guardafronteras, el reconocimiento del pueblo.

Como expresó su Comandante, nuestro trabajo tiene gran importancia: nosotros estamos en la primera línea de combate defendiendo la frontera marítima. El consejo que les brinda a los nuevos tripulantes de la vida en el mar, es que se preparen bien y que estudien mucho.

56 años formando parte del escudo protector de las conquistas revolucionarias. Verdaderos ejemplos de consagración y altruismo son estos insomnes centinelas de la Patria, como los calificara el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.  

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